2 Abr 2026, Jue

2 de abril: cuando el autismo se vuelve parte de la historia

Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Pero para muchas familias, como la nuestra, no es solo una fecha. Es una pausa necesaria para mirar el camino recorrido, para poner en palabras lo vivido y, sobre todo, para intentar que otros comprendan un poco más.

El autismo no llegó a nuestra vida de manera clara. Llegó como dudas, como silencios, como pequeñas señales que no sabíamos cómo interpretar. Nuestro hijo no seguía los tiempos esperados, no respondía como otros chicos, parecía habitar el mundo desde otro lugar. Y nosotros, como tantos padres, empezamos una búsqueda larga, llena de incertidumbre.

El diagnóstico, cuando finalmente llegó, no trajo todas las respuestas. Más bien abrió nuevas preguntas. Porque ponerle nombre a lo que pasa no elimina el desafío, pero sí obliga a mirarlo de frente. A partir de ahí, la vida cambió. Hubo que rearmar rutinas, expectativas, proyectos. Hubo que aprender a mirar distinto.

Nuestro hijo habla, pero interpreta todo de manera literal. No aprendió a leer ni a escribir. Percibe el entorno con una intensidad que muchas veces lo desborda. Y nosotros tuvimos que aprender su idioma: el de los tiempos propios, el de los pequeños avances, el de una sensibilidad que no siempre encuentra lugar en una sociedad apurada.

En ese recorrido también hubo momentos difíciles. De cansancio, de frustración, de no entender. Pero, de alguna manera, siempre apareció una fuerza para seguir. A veces en lo cotidiano, en un gesto, en una palabra, en una paz inesperada en medio del ruido. Como si incluso en lo que no elegimos, hubiera un sentido que se va revelando con el tiempo.

Con los años fuimos entendiendo que el verdadero desafío no es que las personas con autismo se adapten al mundo, sino que el mundo aprenda a hacer espacio. Porque muchas veces lo que más duele no es el diagnóstico, sino la falta de comprensión, la prisa, la exigencia de encajar en moldes que no contemplan la diversidad.

Este 2 de abril no es solo para “tomar conciencia”. Es para animarse a mirar distinto. Para entender que detrás de cada diagnóstico hay una historia, una familia, una lucha silenciosa y también una forma muy profunda de amor.

El autismo, en nuestra vida, dejó de ser una palabra. Es parte de nuestra historia. Y como toda historia, merece ser contada.

Daniel Simorelli
Comunicador social argentino. Productor y Conductor del programa «Tiempos de Cambio». Autor de los libros “Experiencias en modo autista 1 y 2”; “Di capacidad”; y “Accesibilidad – Una Iglesia para todos”, sobre temáticas relacionadas con el autismo y la discapacidad.